Feliz cumpleaños para mí

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Algunas reflexiones sobre la piel, el cuerpo y la mente cuando pasas de los cincuenta.

En octubre del 2010 comencé con un blog en Blogspot. Mi marido vio que me estaba gustando tanto que para mi cumpleaños del 2011 me regaló un diseño completamente nuevo y en WordPress. Siempre se llamó igual y desde entonces ha habido cambios de diseño y demás, pero aquí sigo.

El lunes pasado cumplí 54 años, y como una colega me dijo ese día, estoy fenomenal 😀 Pero no solo por fuera, que eso es discutible, sino por dentro. Mi cabeza está de lo más relajada, mi corazón está de lo más completo (gracias a maridin) y todas esas ansias que uno tiene por llegar (a nunca sabemos dónde) se fueron diluyendo durante los últimos años. Parte la culpa la tiene ocuparme de este blog, que ha sido como una terapia en momentos complicados.

Como persona, considero que he llegado a dónde debía llegar, o por lo menos a esa zona donde más a gusto me siento. Aunque seguro que algunos dirían que no debería ser así, que hay que salir de la zona de confort. En este momento no encuentro objetivo para ello si me siento plena aquí. Vaya, qué filosófica me he puesto 😉

Lo que sí os diré es que con la edad el cuerpo sufre cambios y me cuesta aceptarlos. También os puedo decir que una vez que lo aceptas, tu vida mejora. Lo primero que noté al ir cumpliendo años fue que la cintura se esfumó. Creo que me di cuenta de ello hacia los 46 años o así. Yo siempre he sido una silueta guitarra y aunque quedan restos de ello, mi cintura ya no está lisa. ¿Debería hacer más ejercicio? Bueno, nunca he sido más deportista que ahora que hago elíptica 45 minutos todos los días de la semana. En una fuerza media, vale, pues mis lumbares y mis rodillas (sí, parece que he machacado mis meniscos estos años) no soportan más intensidad, aun así, hago ejercicio todos los días. Pero al cuerpo le da igual pues la celulitis sigue ahí y mis lorcillas en la cintura también 😉 Así que ¡aceptado!

¡Achaques! De momento tengo los mencionados anteriormente y son de esos que vienen conmigo desde hace años. Espero que no me vengan nuevos. Ahora bien, la piel y concretamente la de mi rostro empieza a fallarme. Yo, que siempre he presumido de aparentar ser mucho más joven que mis años, resulta que a finales del 2020 empecé a verme carita de perro pachón, como lo llamo yo 😀

El contorno de la mandíbula empezó a descolgarse y no da ninguna alegría jajajaja. No pienso hacerme ningún retoque, que quede claro, pero sí que he reforzado mi tratamiento facial añadiendo un serum potente. Por eso habréis visto que últimamente hablo bastante de estos productos 😉

Los últimos meses, he estado utilizando el serum de la línea Splendor 60 de Bella Aurora. Se supone que es para pieles más maduras que la mía, pero lo solicité expresamente porque me veía que otros no eran lo suficientemente eficaces. Y oye, pues este, aunque no ofrece unos resultados espectaculares a corto plazo, a largo plazo resulta que sí. Hoy me he hecho una foto y parece que mi piel está mucho mejor.

Ya sé que podéis pensar que he retocado la foto, que tal y que cual, pero lo único que intento decir aquí es que tenemos que aceptar los cambios que sufre nuestra piel y, si queremos, actuar en consecuencia, por ejemplo, reforzando el tratamiento.

De momento no he hecho análisis de este serum en el blog. Estoy esperando a probar otro que se parezca para hacer una comparativa. Ya os puedo adelantar que tiene la calidad de la marca y una textura lechosa y nacarada preciosa que deja la piel tersa y aterciopelada. Me gusta mucho utilizarlo y encima hace su función. ¿Qué más puedo pedir? Bella Aurora me sigue demostrando que es una marca en la que se puede confiar.

Otro tema, nunca ni en la pubertad he sufrido de acné y con casi tres años utilizando mascarilla, nunca me había salido maskné. Estas navidades tuve maskné. ¡Sorpresa! Supongo que fue por pasar más horas con mascarilla. Lo que hice para apaliar los efectos fue lavarme más a conciencia la piel e intentar no utilizar una crema demasiado untuosa debajo de la mascarilla. Esa fue para mí otra señal de que la piel evoluciona y cambia con la edad.

Y hablando de la mascarilla, no me gusta nada llevar maquillaje debajo, pero sí me gusta utilizar un bonito corrector para mis ojeras. Antes de navidades me di cuenta de que se me había acabado el corrector y aunque Kiko no es una marca que me guste especialmente, me encontré con una tienda y decidí darle otra oportunidad.

Me atendió una chica muy profesional que detectó muy bien cuál era mi tono y además me aconsejó un producto más para cuando la ojera se ve agotada de tanto ordenador. Pensé que quería vender y no muy convencida me probé ese producto en el torso de la mano.

Smart Hydrashot es un potente hidratante que cierra poros y deja la zona fresca pero sin la sensación de mentol, que no me gusta nada. Me gustó y el precio era muy correcto, en la línea de la marca, así que me lo llevé. La barra de hidratante puedes utilizarla antes o después del corrector y reutilizarla cuando sea necesario. Me parece un producto magnífico teniendo en cuenta su relación calidad precio.

El corrector, Charming Escape Luminous Cushion Concealer tiene un aplicador en esponja que nunca había probado antes y la verdad, es muy cómodo y se trabaja muy bien. El producto no se cuartea con el paso de las horas y el tono es muy natural. Ambos se han convertido en mis aliados para usar con la mascarilla 😊

¡Vaya! Al final, me he liado a hablar de productos, deformación profesional 😀

Como podéis apreciar por todos estos posts, me encanta escribir y por eso empecé a hacerlo fuera del blog, como ya os conté, escribiendo mis novelitas. Ha sido una forma de salir de mi zona de confort, esa de la que hablaba al principio y es otra cosa que ha contribuido a sentirme mejor conmigo misma a los 54 años. Cada persona necesita llegar a su lugar y yo creo que he llegado al mío. Capítulo aparte, pues puede no ser imprescindible pero ayuda, es haber encontrado al amor de mi vida y que seamos tan afines. Todo está muy bien, pero siempre lo considero mejor si lo comparto con maridin. Él también es el culpable de que esté tan a gusto conmigo misma.

En fin, que este post era solo para exponer una reflexión de lo que es llegar a los 54 años, una especie de auto-regalo 😊 Sí, no os riais. Poder escribir un post de tontunas que se le ocurren a una, es una relajación. Todos mis posts siempre requieren de una investigación previa, fotos, consejos… vamos de un trabajo previo exhaustivo y esta semana he prescindido de ello. Espero que me perdonéis el atrevimiento.

Happy birthday to me 😊 Nos vemos la semana que viene.

PD: La imagen de portada se ha realizado con una foto de Pixabay

2 Comments
  1. No suelo dejar comentarios en tu blog porque tratas temas con respecto a los cuales estoy muy, muy pez, pero resulta que en esta ocasión sé de algo más que tú (o, al menos, tengo más práctica, que por algo te llevo la delantera en lo de cumplir años). Hablas de que cada cual debe llegar a su lugar en la vida; yo añadiría que, más que adónde se llega, lo importante es cómo. ¿Te hace feliz? Sigue con ello. ¿Te aporta algo? No lo dudes: es para ti. ¿Ya no te gusta? Qué se le va a hacer. ¿Parecía importante pero ya no lo es? A otra cosa. ¿Que no te apetece salir de tu “zona de confort” (expresión que, por cierto, aborrezco)? Pues te quedas donde estás, tan a gustito, que la vida ya es suficientemente dura como para ponerse encima obstáculos a una misma. Yo me he convencido con los años de que esto no es una carrera: ni tengo que llegar a una meta, ni mucho menos hacerlo en un tiempo determinado. Y, lo que es más importante, tampoco tengo que competir. Cada cual a su ritmo. Creo que esa es la clave: más que encontrar un sitio, creo que es necesario encontrar un ritmo. Como si esto de la vida fuera una música a cuyo son hay que bailar de la forma más placentera posible.

    1. Muchas gracias por tus comentarios, Beatriz. Estoy de acuerdo con lo que expones. Supongo que para cada persona es diferente y lo llamamos de diferente forma, pero el mensaje es el mismo o por lo menos yo lo entiendo así. Un placer tenerte por aquí 🙂

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