Guía para el cuidado de tus pies

Este post se ha leido 1385 veces!

Ya llega el verano y seguro que te has puesto tus primeras sandalias o calzado sin talón. ¿Qué ha pasado? ¿Te ves los pies bonitos? O por el contrario te has encontrado con unos talones secos y agrietados.

Este post intenta ser la continuación del post “Pies perfectos todo el año” para profundizar un poco más en el tema.

Siempre nos pasa, durante el invierno nos olvidamos de nuestros pobres pies que se quedan a salvo y tapaditos hasta la primavera y sólo nos acordamos de ellos cuando llega la hora de exhibirlos.

Al llevar el verano desnudamos nuestros talones y es ideal para que puedan respirar, pero también pueden verse dañados por la sequedad, el calor o el uso abusivo de sandalias o chanclas.

Como pasa en el contorno de ojos, la piel de los pies es diferente a la del resto del cuerpo. Los pies se caracterizan por tener una piel muy gruesa (unas 50 veces más gruesa que en la cara) que le sirve para amortiguar el continuo roce al caminar y aguantar toda la presión del peso del cuerpo. Esta piel, aunque sea más gruesa, no lleva a cabo bien la función de hidratarse debido a su falta de sustancias grasas.

Todas estas características en su conjunto ya favorecen que esa zona sea más seca que el resto. Pero cuando el talón sufre una falta de hidratación extra la piel se vuelve más dura y se engrosa, pierde elasticidad y se presenta la descamación. O sea que llegan los talones secos y agrietados.

Los motivos más comunes que crean esta deshidratación extra pueden ser:

– El tipo de calzado que utilicemos. ¿Qué suelta tiene? ¿Nos aporta la suficiente amortiguación? ¿Llevamos demasiado calzado abierto (sandalias)? ¿Vamos siempre descalzos por casa?

– Si tienes un trabajo en el que te pasas demasiadas horas de pie.

– Las personas que por lo general tienen la piel seca se notará más en sus pies.

– Incluso nuestro peso afecta a la correcta irrigación sanguínea de los pies.

Algunas recomendaciones:

Así que lo ideal sería utilizar un calzado amplio, sin costuras y sin exceso de tacón y con una buena sujeción en el talón. De esta forma evitaríamos esos puntos de presión que provocan la falta de circulación sanguínea y por consiguiente la sequedad.

Lo mejor sería alternar diferentes tipos de zapatos y no abusar de ninguno en concreto. Si bien utilizar calzado cerrado, cómodo y calcetines de algodón sería lo más adecuado. Es imprescindible, cambiar frecuentemente de calcetines, no se te ocurra ponerte los del día anterior.

Caminar descalzo en casa y en la playa es recomendable sin abusar. En la playa, siempre por arena mojada y dura, evitando zonas inclinadas que pueda crearnos molestias articulares.

Llevar a cabo una buena higiene de pies también puede ayudarnos a tener unos talones saludables. Tus pies necesitan una limpieza diaria para evitar problemas de pies hinchados o cansados. Pero evitar utilizar agua muy caliente ya que ayuda a eliminar la hidratación natural de la piel. También deberías evitar baños demasiado largos. Mejor 10 min.

Interesante utilizar jabones neutros y esponjas suaves. Existen jabones específicos para esta zona con principios activos naturales que nos ayudarán a devolver el equilibrio a la piel.

Ya no sólo para tus pies sino para todo el cuerpo es muy aconsejable aclarar la piel con agua dulce después de un baño en la piscina o en la playa. Tanto el salitre como el cloro resecan la piel.

Como con el resto de la piel corporal, la hidratación interna también es importante para mantener los talones hidratados. Beber entre un litro y medio o dos de agua al día, suele ser necesario todo el año, pero en verano se hace imprescindible por el exceso de sudoración al que estamos expuestos. En esta época añade zumos, frutas o infusiones frías, por ejemplo.

Hidratar la piel con cremas específicas para esta zona que nos ayuden a devolver el equilibrio a la piel.

Protección solar. No te olvides de protegerte los pies también. Muchas veces se nos olvida llegar con nuestro protector solar corporal hasta los pies y talones así que se acaban quemando con su consiguiente pérdida de hidratación.

Exfoliar como en el resto del cuerpo. Los pies y especialmente los talones necesitan su propia exfoliación con productos específicos. Lo ideal sería realizarlo dos veces por semana.

Si se observa que las grietas son muy profundas y sangrantes o puede existir infección no dudes en visitar a tu especialista para ver la causa y poner un tratamiento adecuado.

He estado investigando por la red y me he encontrado muchos remedios caseros para hidratar y exfoliar nuestros pies. He elegido los que me parecen más coherentes y efectivos (si bien no los he probado todos). Me parecen unos buenos complementos o a lo mejor alternativas a los productos específicos que existen en el mercado.

Para hidratar en profundidad

Hacer una mezcla de vaselina y jugo de limón: El jugo de limón y la vaselina ayudan a ablandar las durezas y reducen las grietas. El limón es un remedio natural para blanquear, previene la aparición de hongos y alivia el mal olor.

Sumerge los talones en agua caliente con sal durante 15 o 20 minutos. Seca bien los pies. Impregna los talones con una mezcla de jugo de limón y vaselina. Dejar actuar toda la noche o hasta su absorción.

Mascarilla casera de miel y aguacate: La miel hidrata y nutre la piel. Mezclar una cucharada de miel con la pulpa de un aguacate hasta crear una pasta blanda. Aplicar la mezcla sobre los talones y dejar actuar de 10 a 15 minutos. Retirar enjuagando con agua tibia.

Tratamiento con parafina: La parafina es una excelente terapia para conseguir unos talones suaves. Mezcla la cera de parafina con aceite de coco o de mostaza y calienta ambos ingredientes a una temperatura soportable. Después aplica la mezcla sobre el talón. Dejar actuar 20 min y retirar. Este tratamiento lo he probado en algún centro de estética y el efecto es alucinante. Yo lo haría en un centro más que en casa 😉

Para exfoliar

Exfoliante de harina de arroz: Mezcla 2 o 3 cucharadas de harina de arroz, vinagre de miel y sidra de manzana. Remojar los pies en agua tibia para ablandar las durezas y aplicar esta mezcla exfoliante con masajes circulares.

Exfoliante de avena: La avena ablanda las durezas. Para aprovechar sus propiedades deberemos mezclar unas cucharadas de avena en polvo con aceite de jojoba. Aplicar la mezcla en la zona afectada haciendo masajes circulares y dejar actuar durante 10 minutos. Después retirar con agua.

Mezcla de bicarbonato sódico con avena: Hacer una pasta con un poco de bicarbonato sódico y harina de avena. Aplicar la pasta en las zonas afectadas mediante movimientos circulares y masajeando suavemente. Retirar con agua.

Y para terminar, como ocurre con tus tratamientos fáciles, si quieres conseguir unos talones suaves y unos pies bien cuidados debes ser constante con cualquier tratamiento que realices en tus pies.

Si quieres saber más sobre cuidados corporales puedes pasarte por el post “Objetivo Verano: Hora de preparar tu piel

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Información sobre Protección de Datos

Responsable: Virginia Rodríguez

Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios

Legitimación: Tu cosentimiento

Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.

Derecho: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido

Contacto: lanena@entenderlabelleza.com

Información Adicional: Aviso Legal y Política de Cookies

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies