Cómo elegir la mejor crema nutritiva o crema de noche

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Este post es parte de la serie de post dedicados a ofrecer unas pautas para saber elegir bien tu cosmético. Es decir, el producto específico que necesitamos en cada uno de los diferentes pasos de los gestos imprescindibles de belleza.

Ya tenéis publicado los siguientes: Limpieza, “Cómo saber cuál es el mejor producto de limpieza para el rostro”. Tratamiento de día o Hidratante, “Cómo elegir la mejor crema hidratante o crema de día”. El contorno de ojos, de este tema hay mucho que decir 😉 por eso de momento llevo publicado éstos posts: “Cómo saber cuál es el mejor contorno de ojos“. “En busca del contorno de ojos ideal”. Y “Lo que hay que saber sobre el cuidado del contorno de ojos”. Productos complementarios o de refuerzo del tratamiento, “¿Cuáles son los productos complementarios para el cuidado facial y cuándo usarlos?» Uno de ellos por separado, “Cómo elegir la mejor mascarilla para el rostro”.

Hoy vamos a ver las características que debes buscar en una crema de noche dependiendo de tus gustos y necesidades.

Seguramente que cuando has comenzado a cuidarte el rostro hayas utilizado la misma crema tanto para el día como para la noche. Hasta los 35 años esto puede ser factible, siempre que tu piel no te pida más y dependiendo de tu constancia. Pero a partir de los 35-40 años tener un tratamiento diferente para la noche se hace imprescindible.

Y te preguntarás ¿cuál es la diferencia entre las cremas de día y las cremas de noche? No te preocupes que te lo cuento en un momentito 😊

Las cremas de día están formuladas sobre todo para hidratar tu piel durante el día (“dar de beber” a tu piel) y que la tengas confortable en todo momento. También se centran mucho en proteger. Suelen incluir protección solar añadiendo un SPF y protección contra los radicales libres provocados por la polución, el frío, el viento, el stress, etc….

En cuanto a texturas las cremas de día suelen ser ligeras, algunas de ellas hasta fluidas esto dependerá del gusto del usuario.

Además, deberás tener en cuenta el tipo de piel (seca, mixta, grasa, sensible, …) pues según cuál sea, el producto deberá actuar de forma diferente.

En cambio, las cremas de noche no tienen protección pues la noche se pasa descansando en la oscuridad y en el interior. Estos productos se centran más en digamos “dar de comer” a la piel así que serán más nutritivos y con propiedades de regeneración de la piel.

Y ¿por qué? Pues porque la noche es el momento ideal para ayudar a la piel a compensar sus carencias. El reposo y la oscuridad son imprescindibles para preservar la fragilidad de las células y también hacerlas más receptivas a los principios activos de las cremas. (rentre la 1 y las 4 de la madrugada).

Como ya he comentado algunas veces, el proceso de envejecimiento de nuestra piel es inevitable. Las funciones de la piel como la renovación celular o la actividad de nuestra micro-circulación se van ralentizando con el paso de los años. Por ello a medida que vamos cumpliendo años las cremas nocturnas se hacen cada vez más indispensables pues buscan descansar, renovar la epidermis, revitalizar y atenuar las arrugas y líneas de expresión.

Es muy interesante utilizar un tratamiento especialmente elaborado para la noche. Cremas, serums y ampollas con principios activos más potentes que impregnan la epidermis nutriéndola en el momento en que la que piel es más receptiva y la actividad celular se halla en su punto máximo. La noche es el momento en el que la piel se regenera para afrontar las inclemencias del día siguiente.

Como pasa con todos los cosméticos, en el mercado nos encontraremos con cientos de texturas y marcas. Generalmente las cremas para la noche suelen ser bastente untuosas aún así hay varios grados de densidad por lo que debemos elegir una textura y una formulación adecuadas a nuestro tipo de piel, sus necesidades, nuestro gusto y lo más importante nuestro bolsillo. No hacemos nada si nos sacrificamos para comprar ese producto súper caro una vez y luego no podemos permitirnos una continuidad, pues: “La continuidad es la clave”.

Entre las cremas de día y las de noche suele haber otra diferencia: El precio. Al incluir principios activos más potentes y específicos hace que el producto se encarezca. Y ¿qué pensamos nosotras?, Pues algo así: “mira, me pongo la de día por la noche también ya que me va tan bien” o “para la noche me compro una marca más asequible y por el día sigo con la más cara para que me proteja bien” etc…

Utilizar la crema de día por la noche también, no está mal pero no darás de comer como es debido a la piel, además, tienen SPF normalmente y ¿para qué lo necesita tu piel de noche? 😊

Lo más recomendable es tener dos cremas (día y noche) de la misma marca y línea pues siempre se complementarán en el tratamiento. Así que, si ves que tu crema de noche empieza a salirse de tu presupuesto, en vez de combinar marcas mejor cambias a otra todo el tratamiento, día y noche. Y podrías reforzar ese tratamiento incluyendo un producto complementario (serum, ampollas, etc) de la misma marca o de la que usabas antes o de una que creas superior, por ejemplo.

Si queréis alguna recomendación de productos yo os puedo hablar de los que he probado y me han gustado. Por ejemplo, la línea Mavala Skin Solution de la que ya hablé en su día, cuenta con un producto especialmente formulado para la noche con esa filosofía de las horas más adecuadas combinado con las diferentes fases del producto. Este producto tiene una textura poco densa que se trabaja muy bien, un aroma muy rico y el resultado me gustó mucho.

Para pieles de hasta 40 años tienes la línea Bella de mi marca favorita. Su textura, aroma y sensación en piel me encantaron.

Y para pieles de más de 40 años, Splendor 10 mi crema de noche favorita y que uso con más frecuencia. Con una textura, aroma, sensación en piel y resultados perfectos. Ambos productos son de Bella Aurora, por supuesto.

Por la noche también suelo utilizar productos de textura tipo aceite que han salido últimamente como Midnight Recovery Concentrate de Kiehl’s que al principio no me gustaba mucho pero después no podía vivir sin él. Luego he estado utilizando un Aceite BIO de hueso de ciruela que me gustó mucho y últimamente estoy con el Aceite de Argán de Ecobeauty que su aroma no me enloquece, pero a mi piel le gusta mucho. (Se me acabó Splendor 10, menos mal que tenía éste jejeje)

Hoy en día hay cientos de marcas, como ya he comentado, sólo tenéis que encontrar la que se adapta a vuestras necesidades, gustos y bolsillo. Y recuerda: la piel es el órgano más grande del cuerpo humano y no la puedes descambiar, así que ¡mímala!

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